Prevención de desastres en Asia-Pacífico【秘鲁新世界日報】
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【El Peruano】La región del Asia-Pacífico, en razón de su ubicación geográfica y la conformación de sus suelos, enfrenta diferentes y constantes desastres naturales que afectan la seguridad de su población, su nivel de empleo e ingresos, su bienestar y actividades diarias.

Ello representa, asimismo, un condicionamiento para sus esfuerzos por alcanzar mejores niveles de crecimiento económico. Las prioridades para el desarrollo económico y social en la región deberían comprender la formulación de mecanismos que le permitan hacer frente a los desastres naturales por medio de una voluntad compartida entre los Gobiernos, el sector privado y la comunidad internacional.
En este contexto, es importante reforzar los vínculos de los distintos sectores involucrados, incluido el académico, así como la formulación de acciones coordinadas preventivas por medio del establecimiento de mecanismos de cooperación. Ello mediante políticas que hagan posibles asociaciones de intereses a nivel nacional e internacional, orientadas al planeamiento de actividades conjuntas de mitigación. En la medida en que la región del Asia-Pacífico fortalezca sus estructuras económicas, políticas y sociales internas, y establezca estrategias internacionales convergentes, mejores serán las posibilidades de plantear medidas de prevención que permitan una debida preparación para hacer frente a las consecuencias de los desastres naturales.
En este esfuerzo, la pequeña y la mediana empresa tendrían una presencia particular, toda vez que ocupa a más del 80% de la población económicamente activa de la región y el 90% de la capacidad productiva. En caso de que los desastres naturales afecten a las pymes, sus consecuencias afectarían directamente el nivel de ocupación de la población y sus ingresos. Por ello la importancia de iniciativas para la formalización e internacionalización de las pymes, al objeto de que cuenten con los medios necesarios para mitigar las consecuencias del desastre, como serían las cadenas productivas.
En la eventualidad de un desastre natural, la estructura productiva nacional de un país ingresa en una fase de estancamiento en función de la intensidad de aquel. Sus consecuencias tocan magnitudes sociales como la salud, la alimentación, el bienestar, la seguridad, las telecomunicaciones, entre otras. Las medidas que puedan adaptarse en cada sector van más allá del ámbito nacional para tocar mecanismos de carácter internacional. Por ello es importante que se pueda contar con instrumentos que faciliten la coordinación de la asistencia requerida en función del orden de prioridades y necesidades que fije el país afectado. El apoyo a la reactivación de las pymes permitirá que la estructura económica del país afectado pueda funcionar nuevamente y ofrecer empleo e ingresos a la población.
De igual forma, las iniciativas público-privadas serán de mucha importancia. Sus trabajos en materia de prevención permitirán que la población tome las debidas medidas para aminorar los efectos de los desastres. Al respecto, debe destacarse la iniciativa denominada “Proyecto de desarrollo de capacidades para la reducción del riesgo de desastres en favor de la comunidad”, que utiliza el conocimiento y las experiencias de las agrupaciones nikkéis residentes en Japón. Este proyecto es ejecutado por las organizaciones no gubernamentales Grupo Hyogo Latin Community, que reúne a migrantes latinos, y la FMYY, con apoyo y financiamiento de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA). Este proyecto se inició en 2023 con una duración de cinco años, y se lleva a cabo en el distrito de Mi Perú, en el Callao, con el objetivo de preparar a la población y la comunidad frente a los desastres naturales. Sigue el modelo de gestión del Japón, con el concurso de expertos de ese país, y ya cuenta con el primer comité comunitario de gestión de riesgos.
En el ámbito regional se podría formular una política de cooperación por medio de la preparación de plataformas individuales convergentes, que pongan énfasis en la creación de buenas prácticas o modelos de seguridad. Ello permitiría contar con un esquema comparativo de experiencias y soluciones, con una descripción de las fuentes de cooperación y los insumos básicos para acciones compartidas.
La región del Asia-Pacífico es una de las zonas del orbe con mayor actividad sísmica y desastres naturales en razón de las fallas tectónicas existentes y el cambio climático. Las medidas de prevención y mitigación que se adopten no deben limitarse al ámbito gubernamental, sino que deben representar un compromiso que englobe a la sociedad en su conjunto y a todas las partes de la región . La prevención y la mitigación no es un desafío nacional, sino una responsabilidad regional. La cooperación y los trabajos compartidos ofrecen mejores posibilidades para una solución integral y mayores recursos para la asistencia requerida.
